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Elenco:
Carlos Díaz - Naldy Hernández - Grimanesa Jiménez
- Sebastián Layseca - Claudio Marín - Paulina Urrutia -
Pablo Valledor

PRENSA:
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Dramaturgia
y Dirección:
Ramón Griffero
Asistente
de Dirección:
Ricardo Balic
Escenografía,
vestuario y gráfica:
Javiera Torres
Producción:
Karim Lela
Música:
Alejandro Miranda
Iluminación:
Miguel Stuardo


Poética del cuerpo: Éxtasis
o las sendas de la santidad de Ramón Griffero
por Carolina Muñoz P.
Universidad
de Concepción [1]
El cuerpo: Éxtasis o las sendas de la santidad [2] de
Ramón Griffero
El texto teatral Éxtasis o las sendas de la santidad se articula
a partir de la relación vertiginosa entre dos niveles de realidad,
uno de los cuales enrarece al otro redefiniendo los sentidos posibles
de éste: la construcción de un proyecto espiritual ascético
[3] y la realidad cotidiana con sus diversos contenidos manifiestos [4]
.
Tal proyecto de ascesis [5] se realiza, por una parte, mediante la deconstrucción
del proyecto disciplinario de control sobre los cuerpos que imponen las
tecnologías judeo-cristianas (ideológica, política
y moral) [6] , por otra parte requiere de la transubstanciación
de una realidad material a una realidad inmaterial de elevación
[7] ; el cuerpo es el espacio de la alquimia espiritual [8] o una senda
de santidad que se elabora en tanto martirio [9] . Andrés, un santo
urbano de los '90 recorre el via crucis [10] o pasión sagrada,
en la que su propio cuerpo es espacio/senda de flagelación, sodomía,
masoquismo y muerte: la purificación [11] del cuerpo es un acto
de dolor inflingido y en este sentido, un acto de tortura.
Mi lectura del texto teatral se construye sobre el análisis de
ciertas unidades escénicas, en las que se sitúan espacial
o verbalmente los objetos materiales de la escena teatral, se desplazan
las figuras y ocurren las acciones en un tiempo determinado. [12] Esta
perspectiva de análisis me permite describir la posición
y trayectoria de los cuerpos hacia la definición de una poética
del cuerpo [13] en Éxtasis o las sendas de la santidad.
El texto teatral está organizado en siete secuencias dramáticas
por el autor, cada una de las cuales describe diferentes aspectos del
proyecto de ascesis propuesto por Andrés. Las secuencias están
tituladas y remiten a la ocurrencia de acciones en tanto desarrollo de
una concatenación de situaciones dramáticas de cuya sumatoria
es alegoría de la vida, pasión y muerte del santo. Desde
la lógica temporal de la fábula corresponden a diferentes
momentos: incubación del proyecto, desarrollo y término
del mismo. [14] Pertenecen al momento de incubación, la secuencia
I, II y III. Al desarrollo del proyecto, las secuencias IV, V y VI; y
al término del mismo, la secuencia VII final.
Estas secuencias son relativas respectivamente a seis unidades escénicas,
las que en mi lectura ponen en escena diferentes figuraciones del cuerpo,
según la situación dramática referida. En este sentido,
redefino las mismas como sigue:
Secuencia I: De las enseñanzas o cuerpo sodomizado
Secuencia II: De las bondades o cuerpo autocastigado
Secuencia III: De las mortificaciones o cuerpo desgarrado
Secuencia IV: De las maldades o cuerpo promiscuo
Secuencia V: El retorno o cuerpo delirante
Secuencia VI: El ejército o cuerpo fusilado
Secuencia VII final o el cuerpo torturado
II.- Análisis de las unidades escénicas
El cuerpo torturado: Éxtasis o las sendas de la santidad de Ramón
Griffero
El análisis de las unidades escénicas antes descritas se
centra en la figura de Andrés, personaje cuyo grado de realidad
tiende desde lo general, en tanto alegoría de la “pasión”,
hacia lo particular en tanto individualidad manifiesta “en otro
mirar, una subversión, pero a su vez, el estado microscópico
de ansiedades que el entorno no advierte o no refleja” [15] . Tal
focalización me permite dar cuenta por yuxtaposición de
los dos niveles de realidad que estructuran el texto teatral. Así,
la santidad de Andrés es abstracción alegórica de
fuerzas dramáticas tales como el dolor, el daño, la enfermedad,
la tristeza, el castigo, entre otras; y los otros personajes significan
en tanto mundo tangible y visible al que interpela.
Andrés es un personaje alegórico – la pasión
– y como tal da cuenta de una búsqueda de santidad. La senda
de su santidad está dada por el martirio: el cuerpo padece múltiples
actos de dolor para alcanzar la unión mística o éxtasis
y cuya figuración hago ingresar al teatro de las representaciones
semánticas del texto teatral, el es resignificado en tanto sistema
de representación y/o lenguaje teatral creando una poética
propia que el autor describe como poética del espacio [16] y que
está inserta en una estética mayor que he denominado teatro
neo-creacionista. [17]
1.-
I Unidad Escénica: Cuerpo sodomizado
La sodomía es definida en la RAE como el “Concúbito
entre varones o contra el orden natural”. Tal escena extrávica
posee un insolente poder de seducción, que tiene que ver sobre
todo con la fascinación ligada al soborno y a la depravación
de las costumbres que son tales en virtud de su sanción habitual
de lo ideológico moral. El goce con el extravío expresa
una cierta dinámica del deseo, la que se realiza en el sometimiento
a prácticas sádicas, a prácticas de maltrato en las
que el sujeto sodomizado es tal desde su estatuto de objeto repugnancia
por saciedad.
Véase la siguiente cita:
"MANUEL VIRUTILLA
MANUEL: Eso me gusta, encontrar los pisos negros y luego me voy y quedan
como nuevos...
ANDRÉS : Mi piel podría ser madera, bastaría que
tu frotaras la virutilla, en mi pecho, o en mi cara... lo harías...
MANUEL: Tenís mucha imaginación, anda a hacer tus tareas
mejor..
ANDRÉS: Tu pierna es como la de un león, le faltan vellos
si, mira mi pecho Manuel, se ve blanco... pero es al revés que
los pisos, abajo se amontona la cera de los años, se pega la mugre,
los escupos, los vómitos, las gotas de vino, vamos refriégala...
MANUEL: Tu me despertáis malos instintos... No sé, me hierve
la cabeza, siento lo mismo cuando a los quince atrapamos a esa niñita
que usaba mini, la llevamos a la cancha y entre los tres la reventamos...
yo no quería pero la fiebre se apoderó, y la apreté
fuerte de las muñecas y le mordí los labios, ella tiritando,
pero quieta...”
“ANDRÉS: Me dejó en calzoncillos, así contra
el muro, las manos abiertas, me apretó las muñecas, sus
ojos brillaban. Luego comenzó afeitarme el pubis.
ABUELA : Sonaba y sonaba el teléfono, yo le decía a tu madre
se lo llevo Manuel..
ANDRÉS: Pero cuando estaba contra el muro y comenzó a clavarme
seis alfileres en forma de cruz divisé una estampa de la ultima
cena en la pared, y mientras mordía mis testículos pensé
que era un león pagano, y descubrí que el fin de mi existencia
era ser un mártir. Ya había ofrecido mi vida cuando se sintieron
las sirenas, los golpes en la puerta y los gritos de mi madre.
ANDRÉS Desde es día mi único propósito fue
confrontarme con algún pagano que deseara llevarme al martirio,
esfuerzo inútil cuando le pedía a mis amigos que me rociaran
en parafina como lo hacían con los gatos para que el fuego transformara
en carbón esta carcaza que sólo anhela cumplir su misión”
Esta unidad escénica se organiza con relación a la acción
de virutillar el piso de la casa donde vive Andrés. En tanto discurso
alegórico, tal acción es símbolo de limpieza ritual
en el camino de la perfección espiritual; la piel, el pecho y el
rostro son sometidos al ejercicio de purificación, el que se consuma
en términos reales en un acto de violación [18] y estupro
[19] con características sadomasoquistas.
2.- II Unidad escénica: cuerpo autocastigado
Según Freud [20] , en el castigo la necesidad de atormentar de
cualquier sujeto cumple la transformación de una meta pulsional
activa a una pasiva, es decir, se busca como objeto de dolor a un tercero
que al no ser dado en la realidad va dirigir la agresividad contra el
sí mismo convirtiendo el tormento a inflingir en un acto de autocastigo.
En la RAE se define castigo como “ejemplo, advertencia, enseñanza”;
en este sentido, leo esta figuración del cuerpo como una escena
de enseñanza abusiva, en tanto “trato deshonesto a una persona
de menor experiencia, fuerza o poder”.
Ahora bien, el cuerpo autocastigado configura la imagen de un yo fragmentado,
cuyo momento primordial ha sido aprendido en la visión de una discordancia
que vuelve hacia el yo la excitación sexual que es ejercida con
violencia.
Véase la siguiente cita:
“EL SACERDOTE Y ANDRÉS
Mientras le habla lo manosea.
PADRE : Cada día cantas mejor Andrés... es un don celestial,
a través de la palabra el señor nos habló, a través
del verbo, las cuerdas vocales junto al corazón son las partes
más divinas del cuerpo, sin coros celestiales podemos acaso imaginar
el cielo, no Andrés. Es el canto lo que guío mi vocación,
y me dije tendré que ser sacerdote, en las misas cantadas creo
que obtengo el éxtasis divino.
ANDRÉS Apriételo más fuerte
ANDRÉS Llevamos haciendo este exorcismo más de seis meses
y aún no siento la purificación
PADRE: Las garras de la suciedad y el oprobio son muy fuertes Andrés,
anda y encomiéndate....”
En el nivel de la alegoría, tal escena es símbolo de un
acto de exorcismo [21] , para expulsar del cuerpo el demonio en tanto
placer carnal y maldad o vileza concuspiciente. Ahora bien, la caracterización
de la posición de los cuerpos en el cuadro hace visible la escena
básica de pederastia [22] y/o abuso deshonesto a un menor.
Otra de las formas que puede adquirir el autocastigo es a través
de la autoexitación sexual, que en términos de “tentación”
demoníaca participa en la configuración de una escena violenta
de masturbación [23] .
Véase la siguiente cita:
“Queda solo. La primera tentación.Toma conciencia de su cuerpo.
Se comienza a masturbar desaforadamente.
ANDRÉS : No quiero, detén mi mano por favor detén
mi mano... estertores infames, dejadme... (acaba) líquido inofensivo
que pareces leche materna, pero que no nutres más que el placer
de un pedazo de carne, esta aquí en mi interior las garras del
mal, yo te venceré, no dejaré, que este cuerpo hecho para
alabarte, sea pasto para tu destrucción.”
Ambas situaciones dramáticas describen un cuerpo teatral que en
tanto “exorcismo” y “tentación” configuran
un proceso de transformación pulsional de objeto pasivo a un sujeto
activo, el que no obstante dirige hacia sí mismo la agresión
implícita en la alegoría de lo místico.
3.- III Unidad escénica: cuerpo desgarrado
El dolor en el cuerpo, según Scarry [24] , es una experiencia física
de la negación y una percepción sensorial inmediata de lo
reiterativo: el una y otra vez, que hace perder el límite entre
lo interno y lo externo; es decir, se confunde la construcción
del sí mismo y de la imagen que el otro proporciona sobre el ser
uno. Así, la experiencia del dolor inflingido es un rito de traición
al sí mismo.
En esta experiencia del dolor se confunden los límites entre el
espacio público y el espacio privado: en el ejercicio de dolor
inflingido el sujeto es forzado a exhibir las funciones corporales tales
como el hambre, las náuseas, la sexualidad, las secreciones, fluidos
corporales, entre otros.
El dolor físico, finalmente, destruye el lenguaje, en tanto poder
de objetivización verbal para procesar sicológicamente y
eliminar tal experiencia; y en tal sentido es un acto de dominación
que impone su cinestesia.
Véase la siguiente cita:
“De las mortificaciones
EL DESEO: Andrés se despoja de sus vestimentas
ANDRÉS: No puedo juntar las manos sin sentir ese calor maligno,
mi vista trata de concentrarse en su imagen pero aparecen cuerpos obscenos
que me llaman desde sus habitaciones, mis espaldas sienten el calor de
dedos que la recorren y penetran por entre mis nalgas, mis labios son
entreabiertos por lenguas que bañan con líquidos mis encías.
Mi sexo se endurece y lo aprietan vulvas y no puedo impedir que la bilis
escurra. Ya que vengan que se sacien de mi cuerpo que absorban mis testículos
y saquen a mordiscos mi piel. Quieren impedir que lo alabe y hace fermentar
en mi el pecado original. Subyugaré esta piel que no es mía
que se contamina con las células del deseo.
ANDRÉS PREPARA SU CELDA. DE LOS MUROS CUELGAN CUERDAS QUE EL ATA
A SUS MANOS. SE PONE UN CALZÓN METÁLICO.”
La situación dramática dada describe un acto de dolor inflingido
llevado a cabo mediante la atadura de manos a vigas de los muros de la
habitación que se ha convertido en “celda” [25] ascética,
es decir, un espacio apto para controlar las múltiples visiones
del deseo sexual. Tales visiones adquieren carácter apocalíptico
por un proceso de antropomorfización de ciertas partes del cuerpo
(dedos, lenguas, vulvas, etc) las que participan simbólicamente
de un acto de mortificación. [26]
4.- IV Unidad escénica: cuerpo promiscuo
El cuerpo promiscuo es definido por la RAE como (el) “de la persona
que mantiene relaciones sexuales con otras varias, así como de
su comportamiento, modo de vida, etc.” Redefino cuerpo promiscuo
como un cuerpo sobreexpuesto, en tanto organicidad porosa que se abre
y se pliega a lo virtual en la exhibición del sí mismo,
y que se difracta ad infinitum en el espacio transexual de la simulacra.
[27]
Véase la siguiente cita:
“HOMBRE: Estás mejor de lo que yo creía.
ASALTANTE: La hospitalidad se paga.
HOMBRE: Y tú que estás tan lejos ven.
ANDRÉS: ¿Qué hago?
HOMBRE: Lo mismo que en la pantalla nada de otro mundo... yo soy el del
medio, y tu eres el ruciecito ese que se está sacando la polera,
vamos hazlo, póntela así alrededor del cuello y síguelo.
ASALTANTE: Nunca jugaste al monito mayor, la misma historia...
ASALTANTE: Te parece que es mejor bajo la ducha ¿Ah?
ANDRÉS: No, el agua
ASALTANTE: Rico bajo el agua...
Se van hacia el baño se siente el ruido de la ducha, Andrés
cae de rodillas.
HOMBRE: Dile que venga a tu amigo...
ASALTANTE: Flaco apúrate...
ANDRÉS: Es el diluvio se inunda el departamento.
Se quebran los muros, mi cuerpo se convierte en sal.
Se escucha una pelea, golpes, un grito desgarrador, Andrés levita,
llega el asaltante desnudo bañado en agua y sangre sacándole
brillo al anillo.
ASALTANTE: Vistes, era de oro.
ANDRÉS: ¿Y él?
ASALTANTE: El se durmió, se le acabaron los problemas, registra
lo que encuentres es tuyo.
ANDRÉS: Nada de acá me sirves solo tú.
Tal situación describe en primer lugar un acto erótico homosexual
en el departamento de un desconocido al que han llegado Andrés
y el asaltante. La situación culmina en el asesinato del desconocido.
En el discurso alegórico de Andrés, la figura del asaltante
es la mismísima aparición del demonio o en su defecto uno
de los “ángeles de las tinieblas” que lo llevará
a las “puertas del infierno” para desde allí combatir
“el mal”.
El acto homosexual es así símbolo de una “prueba”
de fe que está siendo guiada por el asaltante y de cuyo enfrentamiento
Andrés da muestra de su santidad en el acto de levitación,
es decir, de superación del mal. De esta manera, la sobreexposición
social a la que está afecta el cuerpo del deseo homosexual configura
una escena promiscua similar a una orgía que desencadena en el
mismo deseo, el cuerpo del deseo.
5.- V Unidad escénica: cuerpo delirante
En
el delirio se produce una reformulación de la realidad en ciertos
estadios del pensamiento, sobre todo en aquellos relacionados con los
niveles mágicos religiosos. El cuerpo delirante es abatido por
una pasión tan violenta que desarticula la razón y hace
aparecer objetos fantásticos, formas sobrenaturales y acciones
extraordinarias. Sucesos maravillosos “que se atribuyen a intervención
sobrenatural de origen divino”, tal como señala la RAE en
su definición del término “milagro”.
Véase la siguiente cita:
“EL MILAGRO DEL CANARIO
María desesperada corre de un lado a otro... comienza a llenar
desordenadamente unos bolsos.
MARÍA ¡Volvió!.Y yo que tengo que irme, antes que
me pille.
ANDRÉS ¡A dónde vas!
MARÍA Me va a matar, se fue no pude hacer nada...
ANDRÉS Tranquilízate..
MARÍA Lo hice para mejor, quería darle una sorpresa.
ANDRÉS María, María
MARÍA Le iba a limpiar la jaula nada más, quería
hacer algo para que se alegrara, y se me voló el canario.
ANDRÉS Ven, que San Francisco nos va ayudar... ( se arrodillan,
suplican)
Aparece la Abuela, cantando con la jaula y Vivaldi en su interior.
ABUELA María recoge el aspiste que se desparramó en la cocina.
MARÍA Es un milagro, usted de verdad es un santo.”
En esta situación dramática, la figura del canario es investida
de una realidad extraordinaria que ingresa al imaginario común
y es continuamente enriquecida, de manera tal que esta realidad supranatural
suplanta la concreta y cotidiana. Así, el delirio de María
describe una necesidad patológica de comunión con lo divino,
que se encarna en la santidad de Andrés.
6.- VI Unidad escénica: cuerpo fusilado
Vidal [28] sitúa el uso de la tortura política en Chile
durante el periodo dictatorial (1973-1977), momento en que la atención
internacional y nacional se concentra en la misma e inaugurara diversas
agrupaciones y movimientos para el “esclarecimiento” de los
sucesos consecuentes tales como “detención”, “desaparición”
y “ejecución” políticas, llevados a cabo a través
de la Doctrina de la Seguridad Nacional instaurada por la Junta Militar
y sistematizados por grupos especialmente capacitados dentro de las Fuerzas
Armadas, tales como la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA)
y la posterior Central Nacional de Inteligencia (CNI).
La Dictadura militar impuso la figura legal denominada “estado de
excepción”, en la que el poder de regimentación y
disciplina de las normas legales anula su “lógica civilizatoria”
para ejercitar la excepción como norma. Tal norma se concretó
como intervención violenta hacia las instituciones políticas
y su función reguladora de la comunidad. Implementan, entonces,
centros de interrogación y tortura, campos de concentración
de detenidos y encarcelamiento de prisioneros políticos, determinando
una forma siniestra de transacciones o negociaciones institucionales y/o
de poder en la que el cuerpo, su “materialidad, superficie, volumen,
procesos internos y orificios” fueron la base de éstas y
cuyo procesamiento sicosomático se caracterizó por la “resistencia”
al dolor por parte de los “detenidos” y por la “muerte”
de los “desaparecidos”.
Véase la siguiente cita:
“ANDRÉS: Cumpliré mi capitán...
CAPITÁN En las tinieblas se atrapan murciélagos y guarenes,
firme, a discreción, piensa en eso. No son hombres como tú
se cubren de una carcaza robada, si abres sus cráneos no encontraras
más que gusanos...
ANDRÉS Trataré de...
CAPITÁN En el combate no hay palabras...
Focos de camiones alumbran un punto, marcan una cruz roja en el suelo...
ANDRÉS Siento que mis pies se hunden en el fango, mis manos transpiran,
y se vuelven garras negras, veo a mi CAPITAN con una joroba en la espalda
y su boca no tiene labios, de entre sus encías emerge una lengua
bifurcada que seca su frente, sus ojos gigantes alumbran como faros. Al
fin he llegado al centro de las tinieblas...
CAPITÁN: Al hombro arrr, apunten arr...”
El significado del asesinato, según Huneeus es una perversión
de los procesos de la conciencia moral [29] que se manifiesta tanto tortura
como fusilamiento o ejecución. En el caso de las ejecuciones políticas,
éstas responden a una determinada ideología que legitima
“los atentados a la vida e integridad corporal, especialmente el
homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, torturas
y suplicios”, tal como aparece redactado en el Artículo 3
de las Convenciones de Ginebra (1949) a propósito de las reglas
básicas del Derecho Internacional. [30]
Ahora bien, en el nivel alegórico, la figuración del Capitán
participa de la simbología apocalíptica en tanto representación
de una “bestia” que vive en el “centro de las tinieblas”.
Tal figuración describe la escena feroz de la ejecución
de un grupo de detenidos por un pelotón del Ejército de
Chile en un sitio eriazo.
7.- VII Unidad escénica: cuerpo torturado
Según Scarry [31] en el ejercicio de la tortura concurren tres
fenómenos, los que aisladamente, juntos o en secuencia se desarrollan
de la siguiente manera: el dolor es inflingido a una persona de diversas
formas; luego éste es amplificado con daño físico,
es decir, se hace evidente el daño al cuerpo y finalmente, el dolor
objetivado es denegado y leído como figuración del poder.
Desde el punto de vista de las relaciones ideológicas, a las cuales
se adscribe necesariamente el ejercicio del dolor, éste describe
una secuencia o programa que se inicia con un acto verbal: la interrogación,
que a su vez implica la disolución de los contenidos de la conciencia
en una persona, es decir, la disolución de la visión de
mundo que acompaña a la confesión buscada por el acto interrogatorio.
La disolución es de igual modo consignada por el desplazamiento
referencial de los objetos y lugares cotidianos que comportan tal visión
de mundo. Es así, que la pieza (la casa) en tanto simbolización
de la noción de cuerpo y los objetos domésticos como proyección
de las habilidades corporales, en el programa de tortura son deconstruídos
simbólicamente y resignificados en tanto reducción del mundo,
la civilización y en tanto arma para la destrucción del
cuerpo.
Asimismo, la deconstrucción de lo simbólico transforma el
cuerpo en voz, en un gesto del poder. Un cuerpo que experimenta gran dolor
se percibe a sí mismo como agente del dolor: los ojos sólo
ven un punto mínimo de luz, los oídos perciben murmullos
o gritos, el olfato y el gusto son tan ferozmente abusados (desde la inanición
al sumergimiento en sustancias infecciosas) que se transforman en un rito
de nutrición de lo putrefacto.
Véase la siguiente cita:
“ANDRÉS EN UNA SILLA METÁLICA, TIPO SILLA ELÉCTRICA
CON ELECTRODOS EN SU CRÁNEO.
EN ESCENA MARÍA-ESTEBAN-LA ABUELA CLAVADA AL MURO Y LOS TESTIGOS.
ESTEBAN: (cantando) El señor me cuidará nada tendré
que temer... (descarga) El señor es mi pastor nada tendré
que temer... (descarga )El se... Que traigan al Santo Padre, a la comisión
de los santos, que atestigüen los milagros, quiero ver al obispo
, que traigan el obispo del condado... en este lugar construiréis
su Iglesia... (descarga) .
DOCTOR: Andrés habla Andrés..
ANDRÉS: Me tienen sentado en el banquillo como a Cristo, me clavan
la corona de espinas y me cubrís con este manto ridículo,
no puedo más que agradecer al señor por acercarme al umbral
del martirio, sigan, sigan que yo veré la luz eterna. Escribe pagano,
escribe lo que tengo que contarte, pues de estos vocablos nacerá
la leyenda y de esta lengua bañada en el oro santo nace la historia
de la senda de la santidad, que hoy renace y que a partir de hoy miles
me seguirán pues ha llegado la hora de retomar el camino de la
gloria eterna... Ángeles gloriosos cantad.
Esteban fallece...”
La situación dramática presentada describe - en un nivel
concreto de realidad – una de las prácticas comunes de tortura
de las cuales da cuenta el Informe Rettig. A saber: “La parrilla
y las aplicaciones de electricidad eran, asimismo, práctica habitual
en el/los recintos...” [32] Andrés, en cambio, ha llegado
al éxtasis místico- “umbral del martirio”- en
el que es posible asemejarse a la figura de Cristo crucificado, al mismo
tiempo que muere con la última descarga eléctrica.
En síntesis, las unidades escénicas analizadas, (cuerpo
sodomizado, cuerpo autocastigado, cuerpo desgarrado, cuerpo promiscuo,
cuerpo delirante, cuerpo fusilado, cuerpo torturado)describen una poética
del cuerpo global, que he llamado acto de tortura, mediante el cual se
concreta el proyecto de ascesis de Andrés.
Éxtasis o la senda de la santidad pone en juego un nivel de realidad
que se comporta como un dispositivo de enrarecimiento de la realidad cotidiana
y permite poner en relieve los significados habituales de la misma y percibir
el objeto alegórico figurado: la muerte de Andrés en tanto
acto extático de unión mística con dios es la figuración
de un cuerpo torturado que a su vez es la figuración de la realidad
social chilena en el texto teatral de Griffero.
III.-
Conclusiones
Poética del cuerpo: Éxtasis o las sendas de la santidad
de Ramón Griffero
La poética del cuerpo estudia las reflexiones globales, descriptivas
y estructurales acerca de las potencias del cuerpo, en tanto lenguaje
teatral y/o sistema de representación estética. En tal sentido,
la lectura del texto teatral está organizada a partir del análisis
de siete unidades escénicas, cuya perspectiva metodológica
permite describir la posición de los cuerpos en escena, especialmente
el cuerpo/lenguaje de Andrés o “la pasión”.
Dos son los niveles de realidad que articulan la fábula del texto,
los que por yuxtaposición hacen visible un sentido alegórico
y un sentido tangible, cotidiano de lo real.
Asimismo, las diferentes posiciones de los cuerpos definen una determinada
trayectoria que he denominado acto de tortura y que se configura a partir
de las diversas sendas de santidad que asume Andrés, las que confluyen
en un acto extático/rito siniestro de dolor inflingido: la unión
con dios/ muerte.
La primera unidad escénica describe un cuerpo sodomizado en el
que se percibe la tensión entre el ansia de “purificación”
o limpieza ritual y el acto de violación y estupro sexuales.
La segunda unidad escénica describe un cuerpo autocastigado en
el que se asimilan simbólicamente “exorcismo”y “tentaciones
carnales” a pederastia y/o abuso deshonesto a un menor y masturbación
violenta, respectivamente.
La tercera unidad escénica describe un cuerpo desgarrado en el
que se confunden las “mortificaciones” en la “celda”
con el acto de aprisionamiento del cuerpo en un lugar dado.
La cuarta unidad escénica describe un cuerpo promiscuo en el que
la “lucha” contra los “ángeles de las tinieblas”
y el “combate contra el mal” en tanto “prueba de fé”
es la sobreexposición de un deseo/cuerpo homosexual asesinado.
La quinta unidad escénica describe un cuerpo delirante en el que
la figura del canario vehicula una necesidad patológica de comunión
con lo divino, la que se encarna en la santidad de Andrés.
La sexta unidad escénica describe un cuerpo fusilado en el que
la imagen de “la bestia” apocalíptica o anticristo
es figuración las Fuerzas Armadas; un pelotón a cargo de
la ejecución de un grupo de detenidos políticos.
La séptima unidad escénica describe un cuerpo torturado
en el que el “umbral del martirio” es alcanzado, en la confusión
de la unio mística con la aplicación de electricidad.
Éxtasis o las sendas de la santidad de Ramón Griffero: Poética
del cuerpo torturado, poética del cuerpo social.
Referencias bibliográficas
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- Contreras, M. Griselda Gambaro. Teatro de la descomposición.
Chile, Ediciones Universidad de Concepción, 1994
- Diccionario de la Real Academia Española cd-room, 2002.
- Foucault, M. Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión.
México. D.F., Siglo XXI Ediciones. 1998.
- Griffero, R. “La senda de una pasión” Revista Apuntes
(Chile), N°108, 1995
- Griffero, R. “Poética: la dramaturgia del espacio”
Revista Apuntes (Chile), N°119 y 120, 2001
- Griffero, R. Éxtasis o la sendas de la santidad. http:// www.griffero.cl
- Huneeus, Francisco y Psic.Sandra Isella: Los Orígenes Psicológicos
de la Maldad Grupal en las FF.AA y de Orden: necesidad de una continua
revisión. (Trabajo presentado al Concurso de la Comisión
de Reconciliación y Justicia, Chile, 1996), web site http://www.campogrupal.com
- Kaufmann, P. (Coordinador): Elementos para una enciclopedia del psicoanálisis.
El aporte freudiano. Argentina, Editorial Paidós, 1996
- Scarry, Elaine: The body in pain. The making and unmaking of the world.
Oxford, USA. 1987.
- Vidal, H. Chile: Poética de la tortura política. Chile.
Mosquito editores, 2000.
[1]
Investigación realizada para el Seminario de Teatro chileno y Proyecto
de tesis de Magister, dirigido por la Dra, Marta Contreras. Programa de
Magister en Literaturas hispánicas, Universidad de Concepción.
Concepción.
[2] Todas las citas del texto pertenecen a la versión web, en www.griffero.cl
La obra se estrena en la Iglesia de San Antonio de Veroli en el marco
del Festival mundial de Dramaturgia contemporánea en Italia, 1994
y en la sala Nuval, Santiago, Chile. Dirigida por R. Griffero para la
compañía teatral Fin de siglo. Actuaron: Naldy Hernández,
Claudio Rodríguez, Margarita Barón, Verónica García-Huuidobro,
Manuel Peña, Marcelo Abarca y Ricardo Balic.
[3] “1. adj. Dícese de la persona que se dedica particularmente
a la práctica y ejercicio de la perfección espiritual.2.
[adj.]Perteneciente o relativo a este ejercicio y práctica. Vida
ASCÉTICA.3. [adj.]Que trata de la vida ascética, ensalzándola
o recomendándola. Escritor, libro ASCÉTICO.4. [adj.]V. teología
ascética.” Diccionario de la Real Academia Española
(en adelante RAE)en cd room, 2002.
[4] Griffero en el artículo titulado “La senda de una pasión”
señala: “Podríamos decir que estos dos mundos que
se yuxtaponen en la obra, el de la modernidad y el de la post modernidad,
tienen su paralelo no tan sólo en la temática, pero también
en las formas de actuación y en lo referencial que son para el
espectador. El realismo de la modernidad representado por la “Abuela”
“María”, “La señora de la Iglesia”,
“El sacerdote” son contrapunto con el realismo de la post
modernidad, “Andrés”, “El asaltante”, “El
virutillador”, “Esteban”. Implican dos formas de expresar
las emociones como de representar el cuerpo, la voz, los gestos.”
Revista Apuntes (Chile), N°108, 1995, p. 82
[5] “1. f. Reglas y prácticas encaminadas a la liberación
del espíritu y el logro de la virtud.” RAE, 2002.
[6] Véase Foucault, M. Vigilar y castigar. El nacimiento de la
prisión. México. D.F., Siglo XXI Ediciones. 1998.
[7] “1. f. Conversión de las sustancias del pan y del vino
en el cuerpo y sangre de Jesucristo”. RAE, 2002.
[8] “1. f. Conjunto de especulaciones y experiencias generalmente
de carácter esotérico, relativas a las transmutaciones de
la materia, que influyó en el origen de la ciencia química.
Tuvo como fines principales la búsqueda de la piedra filosofal
y de la panacea universal.2. [f.]fig. Transmutación maravillosa
e increíble.” RAE, 2002
[9] “1. m. Muerte o tormentos padecidos por causa de la religión
cristiana.2. [m.]Por ext., los sufridos por cualquier otra religión,
ideales, etc. 3. [m.]Cualquier dolor o sufrimiento, físico o moral,
de gran intensidad. 4. [m.]fig. Cualquier trabajo largo y muy penoso.”
RAE, 2002
[10] “ Lit., camino de la cruz.1. Expresión latina con que
se denomina el camino señalado con diversas estaciones de cruces
o altares, y que se recorre rezando en cada una de ellas, en memoria de
los pasos que dio Jesucristo caminando al Calvario. Ú. c. s. m.2.
m. Conjunto de 14 cruces o de 14 cuadros que representan los pasos del
Calvario, y se colocan en las paredes de las iglesias.3. [m.]Ejercicio
piadoso en que se rezan y conmemoran los pasos del Calvario.4. [m.]Libro
en que se contiene este rezo. 5. [m.]fig. Trabajo, aflicción continuada
que sufre una persona.” RAE, 2002
[11] “1. f. Acción y efecto de purificar o purificarse.2.
[f.]Cada uno de los lavatorios con que en la misa se purifica el cáliz
después de consumido el sanguis.3. n. p. f. Fiesta que el día
2 de febrero celebra la Iglesia en memoria de que la Virgen María
fue con su Hijo a presentarle en el templo a los cuarenta días
de su parto.” RAE, 2002
[12] Véase Contreras, M. Griselda Gambaro. Teatro de la descomposición.
Chile, Ediciones Universidad de Concepción, 1994
[13] La noción de poética del cuerpo cobra sentido al momento
en que se comprende que en la realidad orgánica <cuerpo>
coexiste un lenguaje propio. Y que esta realidad es la base de la expresión
artística. Defino poética del cuerpo como un acto de reflexión,
descriptivo y estructural sobre las potencias del cuerpo, a partir de
cuyas figuraciones, simbolizaciones y signos es posible dotar de sentidos
múltiples lo real.
[14] Secuencia I: De las enseñanzas / Secuencia II: De las bondades
/ Secuencia III: De las mortificaciones / Secuencia IV: De las maldades
/ Secuencia V: El retorno/ Secuencia VI: El ejército / Secuencia
VII: secuencia final.
[15] Griffero, R. “La senda de una pasión” Revista
Apuntes (Chile), N°108, 1995, p. 79
[16] Señala el autor: “En la poética del espacio intervienen
el cuerpo, el gesto, los sonidos, la música, la luz, los objetos
escenográficos, la construcción de los lugares, tiempos
y usos de los planos y las composiciones. El espacio se lee, genera ideas
y emociones. Un cuerpo en un lugar, un objeto en otro plano, una música,
una gotera, gansos que corren por el espacio, etc. etc., van constituyendo
la poética del espacio elaborada para un texto. Un teatro sin poética
del espacio es un acto literario de representación y un teatro
sin poética del texto es una suma de imágenes” Griffero,
R. “Poética: la dramaturgia del espacio” Revista Apuntes
(Chile), N°119 y 120, 2001, p. 76
[17] Tal noción es desarrollada por Muñoz, C. en la investigación
titulada “Griffero y el teatro neo-creacionista: Éxtasis
o las sendas de santidad”. Programa de Magister en Literaturas hispánicas,
Universidad de Concepción. Chile, 2003
[18] “1. tr. Infringir o quebrantar una ley o precepto. 2. [tr.]Tener
acceso carnal con una mujer por fuerza, o hallándose privada de
sentido, o cuando es menor de doce años. 3. [tr.]Por ext., cometer
abusos deshonestos o tener acceso carnal con una persona en contra de
su voluntad. 4. [tr.]Profanar un lugar sagrado, ejecutando en él
ciertos actos determinados por el derecho canónico.5. [tr.]fig.
Ajar o deslucir una cosa.” RAE, 2002
[19] “1. m. Der. Coito con persona mayor de 12 años y menor
de 18, prevaliéndose de superioridad, originada por cualquier relación
o situación; también acceso carnal con persona mayor de
12 años y menor de 16, conseguido con engaño. Aplícase
también por equiparación legal a algunos casos de incesto.
2. [m.]Por ext., se decía también del coito con soltera
núbil o con viuda, logrado sin su libre consentimiento.”
RAE, 2002
[20] “Pulsiones y destinos de pulsión”. Citado por
Kaufmann, P. (Coordinador): Elementos para una enciclopedia del psicoanálisis.
El aporte freudiano. Argentina, Editorial Paidós, 1996
[21] “1. m. Conjuro contra el espíritu maligno.” RAE,
2002
[22] “1. f. Abuso deshonesto cometido contra los niños.2.
[f.]Concúbito entre personas del mismo sexo, o contra el orden
natural, sodomía.” RAE, 2002
[23] “1. f. Estimulación de los órganos genitales
o de zonas erógenas con la mano o por otro medio para proporcionar
goce sexual.” RAE, 2002
[24] Scarry, Elaine: Part one “Unmaking. The structure of torture.
The conversion of real pain into the fiction of power”. The body
in pain. The making and unmaking of the world. Oxford, USA. 1987.
[25] “1. f. Aposento destinado al religioso o religiosa en su convento.2.
[f.]Aposento individual en colegios y otros establecimientos análogos.3.
[f.]Cada uno de los aposentos donde se encierra a los presos en las cárceles
celulares.4. [f.]celdilla de los panales.5. [f.]ant. Alojamiento o camarote
que tiene el patrón en su nave.6. [f.]ant. Cámara o aposento.”
RAE, 2002
[26] “1. tr. Med. Dañar gravemente alguna parte del cuerpo.
Ú. t. c. prnl.2. [tr.]fig. Domar las pasiones castigando el cuerpo
y refrenando la voluntad. Ú. t. c. prnl.3. [tr.]fig. Afligir, desazonar
o causar pesadumbre o molestia. Ú. t. c. prnl.” RAE, 2002
[27] Así, lo económico es transeconómico, lo estético,
transestético y lo sexual, transexual. Baudrillard, Jean: La transparencia
del mal. http://webs.ono.com/usr031/braille/elmal1.bra
[28] Vidal, Hernán: “Biopolítica de los estados de
excepción en Chile”. Chile: Poética de la tortura
política. Chile. Mosquito editores, 2000.
[29] El autor señala: “Ninguno de estos autores (Scott Peck
y de Lifton) opina que hay una ausencia de la conciencia moral, sino más
bien una "transferencia de la conciencia" donde los requisitos
de ésta se desvinculan de los valores e ideales del concepto original
del sí mismo y se adhieren a los ideales del sí mismo desdoblado
(como el de la 'sanación racial' del nazismo, o el aniquilamiento
'del marxismo-leninismo') con el resultado que la percatación del
significado moral del asesinato y la tortura de los perpetradores se sumerge
bajo una declarada lealtad a causas más altas y nobles. Obviamente,
ésta es la perversión de la conciencia.” Huneeus,
Francisco y Sandra Isella: Los Orígenes Psicológicos de
la Maldad Grupal en las FF.AA y de Orden: necesidad de una continua revisión.
(Trabajo presentado al Concurso de la Comisión de Reconciliación
y Justicia, Chile, 1996), web site http://www.campogrupal.com
[30] Citado por Vidal, H. Segunda parte “Teatralidad de los sujetos
alienados. La mesa de diálogo sobre Derechos Humanos”. Chile:
Poética de la tortura política. Chile. Mosquito editores,
2000.
[31] Scarry, Elaine: Part one “Unmaking. The structure of torture.
The conversion of real pain into the fiction of power”. The body
in pain. The making and unmaking of the world. Oxford, USA. 1987.
[32] Citado por Vidal, H. “Primera parte. Vida bruta, mitología
fundacional y ritualización de la tortura”. Chile: Poética
de la tortura política. Chile. Mosquito editores, 2000.
Presentación, por Eduardo Thomas Dubblé | Clase inaugural:
Dramaturgia, teoría y escena teatral. Por Luis Vaisman | El discurso
teatral en un proceso de significación teatral , por Alberto Vega
| Visión del mundo femenino en los dramas chilenos Vivir (Barrios,
1916) y ¡Quién quiere mi virtud! (Acevedo, 1930). ¿Sujetas
socialmente estigmatizadas?, por | Poética del cuerpo: Éxtasis
o las sendas de la santidad de Ramón Griffero, por Carolina Muñoz
P. | Transformaciones del lenguaje acotacional en el texto dramático
chileno contemporáneo, por Eduardo Thomas Dubblé | Análisis
dramático/mediático del género teleserie: propuesta
inicial , por Jorge Sánchez Villarroel | La reescritura de la escena
trágica en Edipo Asesor de Benjamín Galemiri, por Karina
Pardo | La Moneda en llamas - Montaje teatral de Ramón Griffero
en la Universidad Arcis el 4 de septiembre de 2003, por M. Soledad Lagos-Kassai.
| Los modos mítico-poéticos de representación de
la realidad en la escritura radrigreana, por Rosa Díaz Chavarría
| TUC: Crítica periodística. Reescritura de la provincia,
por Patricia Henríquez Puentes
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Ramón
Griffero repone Extasis, obra que mezcla sexo y religión
La Tercera - Cultura. Rodrigo Miranda. 5 de octubre de 2004
El remontaje de la pieza del autor de Cinema Utoppia y Tus Deseos en Fragmentos
se estrenará en enero.
La puesta en escena reunirá miembros del elenco original -Naldy
Hernández y Margarita Barón- con jóvenes actores,
como Juan Pablo Ogalde y Sebastián Layseca.
Un nuevo montaje de Extasis o La Senda de la Santidad, 10 años
después de su estreno, revivirá a partir de enero esta pieza
paradigmática del teatro chileno. Dirige nuevamente Ramón
Griffero y el elenco mezclará actores de la puesta en escena original
con jóvenes intérpretes. Las actrices Margarita Barón
y Naldy Hernández serán las únicas que tendrán,
en la nueva puesta en escena, el mismo rol que en 1994. En cambio, el
personaje de Verónica García Huidobro -quien dirige el grupo
La Balanza y prepara su próximo montaje Demian@, versión
de la obra de Hesse- será llevado a escena por Paulina Urrutia.
Por último, los roles interpretados hace una década por
Claudio Rodríguez y Ricardo Balic, estarán a cargo de Sebastián
Layseca y Juan Pablo Ogalde.
El texto, que mezcla temas como la religión y la sexualidad, resultó,
según Griffero, demasiado subversivo y perturbador en su época.
De ahí su necesidad de reponerlo. La historia comienza en un cine
-como en Cinema Utoppia, otra de las obras mayores de Griffero- donde
los protagonistas ven una película sobre el imperio romano que
muestra el martirio de un santo cristiano. Tras el filme, Andrés,
el protagonista, decide encontrar su propio camino de santidad. Malentendiendo
las señales divinas sobre el amor al prójimo, seduce a la
empleada de su casa y luego se autoflagela para dominar el deseo sexual
que lo atormenta. También buscará enfrentar el mal personalmente
y se mezclará con asaltantes, participará en el crimen de
un homosexual y se prostituirá. Finalmente, entrará al Ejército
para vivir la experiencia de ser un soldado romano, perseguir a los cristianos
y terminar siendo redimido por Dios.
La obra original fue estrenada en el Festival Mundial de Dramaturgia Contemporánea
de Veroli, Italia, y en la sala Nuval, en Chile. Como ese espacio fue
cerrado hace seis años, la nueva versión de Extasis aprovechará
de inaugurar el Teatro Mori, un nuevo escenario que se ubicará
en el barrio Bellavista. En paralelo, Griffero proyecta nuevas funciones
de Tus Deseos en Fragmentos, dentro del proyecto Sismo, con Gabriela Aguilera
en el papel de Aline Kuppenheim, y un nuevo montaje de su obra Río
Abajo, con un elenco de la Escuela de Teatro de la Universidad Arcis.
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