Cinema Utoppia, Obra Emblemática del Teatro Chileno de los 80, se Remonta en Santiago a Mil

Corre 1946 y cinco solitarios personajes sentados en las butacas del Teatro Valencia miran ensimismados en la pantalla, la historia futurista de un joven chileno exiliado en Francia que vive en la marginalidad durante los años 80. Vestidos con sus mejores ropas, este grupo de excéntricos desconocidos, entre los que se cuenta una solterona con tendencias depresivas, un anciano que no se separa de un conejo que tiene por mascota y una joven con síndrome de down, ven día a día la misma película: "Utoppia".

Estrenada en la mítica sala El Trolley el 15 de julio de 1985 y remontada en 2000, "Cinema-Utoppia", escrita y dirigida por Ramón Griffero, marcó un hito en la historia de la dramaturgia nacional, al exponer la realidad de la dictadura y al inaugurar la posmodernidad escénica en el teatro latinoamericano por medio de la llamada "dramaturgia del espacio", relativa a la presentación simultánea en escena de dos dimensiones temporales distintas, de las cuales el espectador se debe hacer cargo en todo momento.
25 años después de su estreno, este montaje de la compañía Teatro Fin de Siglo vuelve a subirse a los escenarios nacionales en la XVII edición del Festival de Teatro Internacional Santiago a Mil, en el marco de la selección de obras destacadas para la celebración del Bicentenario.

Como afirma su director, "lo fundamental de esta reposición es reforzar la idea de que 200 años de Chile son 200 años de creación cultural y, por lo tanto, de teatro, ya que el país fue construido no sólo por una batalla sino también por cultura" y agrega, "esta es una obra que registró una dictadura, que renovó el lenguaje escénico del teatro contemporáneo chileno y remontarla 25 años más tarde, darse cuenta que se ha transformado en un clásico de nuestro teatro, da mucho sentido a la profesión que uno ha escogido, que es la de dramaturgo".
Este pasado toca también a los actores de la obra, quienes en su totalidad visten por primera vez las ropas de los distintos personajes.

Así, participan en esta versión Taira Court, Matías Oviedo, Humberto Gallardo, Claudio Marin, Omar Morán, Mario Horton, Angelo Olivier, Paula Jiménez, Antonia Zegers, Karim Lela, Naldy Hernández y Sebastián Ibacache, un elenco que se ha conformado a lo largo de las últimas obras de Griffero ("Río Abajo", "El Fin del Eclipse", "Chile Bi-200", montaje que el año pasado se presentó también en los escenarios de Santiago a Mil).
Para Antonia Zegers, quien encarna a Estela, la solterona de la platea, "hay que recordar que este montaje fue estrenado el 85 y es ahí donde uno ve su dimensión. Creo que para verla hay que pensar todo el tiempo en eso, porque ahí adquiere una connotación brava, peligrosa" y agrega, "es también actual porque tiene que ver con la caída de las utopías, con el sin sentido ideológico, con el si valió o no la pena y creo que todos esos temas son muy contingentes, por la vuelta completa que nos dimos del 85 al 2010, al Chile del Bicentenario, que nos pilla en un vacío potente".
Humberto Gallardo, el señor del conejo, comenta que "estos personajes son los de abajo, los de la platea, los que ven esta película y todos son muy solos, como a quién yo interpreto, que tiene a un conejo de mascota con quien habla y que es su vida. Es algo muy dramático".
Y aunque todos los personajes tienen sus particularidades, Karim Lela destaca por la excentricidad de su caracterización, como propietario del departamento donde vive el exiliado chileno en la película y que se disfraza de Edith Piaf. "Es un personaje un poco extraño y siniestro, decadente, que vive en su propio mundo interior y que trata de empatizar con este arrendatario que tiene", afirma.
Angelo Olivier, quien hace de un prostituto heroinómano, comenta que "esta es una obra emblemática, bien bonita de hacer para nosotros los actores más jóvenes o emergentes por lo que es un orgullo trabajar en ella. Creo que va a ser un aporte, un documento".
Para Paula Jiménez, que interpreta a Mariana, la joven con síndrome de down, esta versión "es my similar a los montajes anteriores, las actuaciones van a estar teñidas de la individualidad de cada uno pero trata de montar algo que mucha gente no vio y de rememorar la historia de Chile, entonces, la esencia de lo que estamos construyendo es la misma de nuestros colegas hace años pero con la mirada de hoy".
La obra obtuvo el Premio de la Crítica, el Premio Municipal de Literatura y el Premio Consejo Nacional del Libro, además fue editada en 1992 por Neptuno Editores, por Casa de las Américas (Cuba) y Revista Conjunto 1994. Asimismo, fue seleccionada como parte de la Antología del Teatro Contemporáneo del Fondo de Cultura Económica en 1992 (México) y seleccionada por la Loggia Italia (1999) como obra destacada de la década, siendo traducida al alemán, italiano, inglés, francés